El álgebra, es la rama de las matemáticas en la que se usan
letras para representar relaciones aritméticas. Al igual que en la aritmética,
las operaciones fundamentales del álgebra son adición, sustracción,
multiplicación, división y cálculo de raíces.
La historia del álgebra comenzó en el
antiguo Egipto y Babilonia, donde fueron capaces de resolver ecuaciones
lineales (ax = b) y cuadráticas (ax2 + bx = c), así como ecuaciones indeterminadas como x2 + y2 = z2, con varias incógnitas. Los antiguos babilonios
resolvían cualquier ecuación cuadrática empleando esencialmente los mismos
métodos que hoy se enseñan.
Los babilonios desarrollaron técnicas
y métodos para medir y contar, impulsados en parte por la necesidad de resolver
problemas prácticos de agrimensura, de intercambio comercial y del desarrollo
de las técnicas cartográficas. Entre las tablillas babilónicas descubiertas se
han encontrado ejemplos de tablas de raíces cuadradas y cúbicas, y el enunciado
y solución de varios problemas puramente algebraicos, entres ellos algunos
equivalentes a lo que hoy se conoce como una ecuación cuadrática. Un examen
cuidadoso de las tablillas babilónicas muestra claramente que mediante esos
cálculos sus autores no sólo intentaban resolver problemas del mundo real, sino
otros más abstractos y artificiales, y que lo hacían para desarrollar técnicas
de solución y ejercitarse en su aplicación.
El álgebra clásica, que se ocupa de
resolver ecuaciones, utiliza símbolos en vez de números específicos y
operaciones aritméticas para determinar cómo usar dichos símbolos. El álgebra
moderna ha evolucionado desde el álgebra clásica al poner más atención en las
estructuras matemáticas. Los matemáticos consideran al álgebra moderna como un
conjunto de objetos con reglas que los conectan o relacionan. Así, en su forma
más general, se dice que el álgebra es el idioma de las matemáticas.
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